La expansión de la inteligencia artificial está generando una nueva demanda de infraestructura digital y energética. En México, el crecimiento de los centros de datos comienza a poner el suministro eléctrico, la capacidad de transmisión y el costo de la energía entre los factores que acompañan las decisiones de inversión tecnológica.
Especialistas de la Asociación Mexicana de Data Centers (MexDC), estiman que el crecimiento de los centros de datos requerirá alrededor de 1.7 gigavatios adicionales hacia 2031. El desafío, señalan, no se limita a generar electricidad, también implica contar con redes de transmisión y distribución capaces de llevarla hasta las zonas donde se concentra la nueva demanda.
El desafío coincide con la expansión de los parques industriales. De acuerdo con los datos reportados, México cuenta actualmente con 491 parques industriales que demandan 17.8 gigavatios, mientras que otros 82 parques en construcción representarán una demanda adicional de aproximadamente 2.7 gigavatios.
En este contexto, asesores del Congreso estadounidense advirtieron que las capacidades actuales de CFE y Pemex representan una limitante para abastecer la nueva demanda asociada con centros de datos e inteligencia artificial.
El tema forma parte de una discusión más amplia. El Fondo Monetario Internacional ha advertido que el crecimiento de la inversión relacionada con IA ocurre en un contexto de energía más cara, elevados niveles de deuda y mayores necesidades de inversión en infraestructura. Al mismo tiempo, el organismo considera que una adopción adecuada de la IA puede contribuir al crecimiento de la productividad y del PIB potencial.
Para México, la convergencia de estas tendencias coloca a la infraestructura energética junto con la digital, industrial y de telecomunicaciones dentro de una misma conversación. El aspecto central es que la IA no es solamente una carrera tecnológica, conjunta la electricidad, redes, almacenamiento y capacidad de inversión.
El mensaje para los inversionistas apunta a que la expansión de centros de datos requiere, no sólo capacidad de cómputo y conectividad, sino también un suministro eléctrico suficiente, confiable y disponible en las ubicaciones donde se desarrollan los proyectos.
México deberá replantearse si es suficiente aprovechar el nearshoring. Con este panorama, los inversionistas comenzarán a preguntarse cuánta energía existe, dónde está disponible, qué tan confiable es la red y cuánto cuesta llevarla para materializar los proyectos.